sábado, 11 de abril de 2015

Un bodrio: El proyecto de la Bruja de Blair

Después de algunos años de no querer verla, finalmente me dije: TENGO QUE. Y más allá de las críticas que escuché desde que fue estrenada, realmente me tomé con un bodrio total. En formato de falso documental, El Proyecto de la Bruja de Blair queda lejos de aportar algo al cine, aunque hay que concederle que el suspenso que logra... en algún punto... es... casi aceptable.

SPOILERS!

La trama es simple: tres chicos van a un pueblo llamado Burkittsville, en Maryland, antiguamente llamado Blair, para encontrar evidencia sobre la leyenda de la Bruja. Lo más próximo es la historia de siete niños secuestrados y asesinados por un hermitaño del pueblo, que se decía acosado por el fantasma de una bruja ahorcada en el siglo XIX en la región. Porque clichés nunca sobran. Entonces, después de hacer las peores entrevistas jamás vistas en documental (ya nos damos cuenta que no lo es -y lo digo por cómo lo vendieron en su época, pues-) se van al bosque al norte del pueblo a buscar indicios de brujería. Y las encontraron, pero...

... después se perdieron en el bosque. Las desgracias al parecer comienzan a partir de que el camarógrafo desacomoda accidentalmente un montículo de piedras que encontraron en un claro, junto con otros montículos acomodados de forma que parecían pequeñas tumbas o algo relacionado con magia.

Un acoso persistente e invisible los sigue, especialmente durante la noche (otro cliché) y por supuesto despliega un poder tal que hace que los chicos caminen siempre hacia el sur, pero regresen a los puntos de partida (más clichés) Parece increíble que una bruja muerta pueda desplegar semejante poder.

Y luego... pues... nada. El que desacomodó las piedras desaparece (cliché) y después parece que alguien les deja sus... ¿dientes, cabellos y algo más?... dentro de un... ataúd pequeño hecho con ramas y atado con jirones de tela sacados de la camisa del camarógrafo. (MEGA CLICHÉ)...

Después de más nada, más acoso y más nada, los dos chicos restantes llegan a una casa perdida en medio del bosque donde al parecer se realizaron los asesinatos de los niños y ahí pues... ahm... nada... Bueno, encuentran al camarógrafo, parado en una esquina, de espaldas y sin moverse, haciendo referencia a la forma en que los niños supuestamente esperaban el turno de morir después de ser secuestrados. Luego la cámara cae y termina la película.

¡Lo peor de todo es que nunca salió la bruja!

Nada más por eso, les dejo un bonito vídeo que me encontré en YouTube. Enjoy!


El proyecto de la Bruja de Blair
Dirección: Eduardo Sánchez y Daniel Myric

Con: Heather Donahue
Joshua Leonard
Michael C. Williams
Bob Griffith
Jim King
EUA, 1999

domingo, 5 de abril de 2015

Los Olvidados: algo para recordar por siempre


Siempre pensé que yo era una persona pesimista. Hasta que vi por primera vez Los Olvidados, de Luis Buñuel. Aunque no viví la época retratada en la película, mis abuelos alguna vez me contaron cómo era la vida en los años cincuenta en esta ciudad, tanto en la zona centro como en las afueras y llegué a la conclusión de que esta película es algo que debemos ver para recordar por siempre.

¿Por qué? Porque la visión cruda de la realidad se convierte en un discurso casi profético de lo que le sucedería en el futuro a la sociedad mexicana. Supongo que ésto es en parte lo que transforma al filme en una rotunda obra de arte: su atemporalidad. Los Olvidados comienza hablando de cómo las grandes ciudades, como Nueva York, Londres y París albergan dentro de sí zonas marginales ocultas detrás de la cortina de desarrollo, que se volverán nidos de delincuencia y prácticamente territorios fuera de la ley.

Hablando como defeño, diría que la película habla de mi ciudad hoy en día, pero en blanco y negro. Y además, da la impresión de que al verla iniciara un ciclo, en el que cada día el filme se repite en la realidad, una y otra vez. Y el final sigue siendo el mismo: desolador y desesperanzador, lleno de miedo y recelo, en el que cada persona debe seguir su propia ley para sobrevivir, porque de otra forma, todos somos sospechosos de nada y culpables de todo lo que pueda pasar en nuestro entorno.

Tal vez hiciera falta la mano de un cineasta extranjero para sacar a relucir la extrema crudeza de la realidad defeña, invisible para las personas que transitan diariamente por sus calles. Una película en la que todos los personajes se muestran en toda su humanidad, donde hasta los más virtuosos ven opacada su bondad por gran cantidad de vicios y defectos no puede más que movernos a la reflexión ¿así estamos viviendo?

Sin embargo, la vida sigue, y los que mueren hoy serán los olvidados de mañana, a menos que seamos capaces de ver más allá de esa cortina de modernidad y desarrollo que nos envuelve y nos demos cuenta de quienes son los personajes invisibles de nuestra cotidianeidad.


Los Olvidados
Director: Luis Buñuel
Con: Roberto Cobo
Stella Inda
Alfonso Mejía
Alma Delia Fuentes
et Alter
México, 1950