lunes, 20 de abril de 2015

Güeros y morenos por igual, somos mexicanos...

Fui a ver Güeros. Y personalmente puedo decir, ¡qué gran película! Situada en el contexto de la Huelga de la UNAM (1999 - 2000) en la Ciudad de México, narra la historia de Tomás, un chico veracruzano problemático que es enviado al DF con su hermano, estudiante de la UNAM, porque su madre ya no puede soportar los problemas en los que se mete continuamente. Junto con su hermano Federico, sumido en el nihilismo, la apatía y con ataques de pánico frecuentes, y su amigo Santos emprenderá la búsqueda de un músico que solían escuchar de niños en Veracruz.

Esta búsqueda se convierte finalmente en un Road Trip dentro de la Ciudad de México, que en efecto es lo suficientemente grande para que todo tipo de situaciones sucedan al momento de recorrerla, que ayudará a los protagonistas a reencontrar una motivación para vivir y seguir adelante.

Ver la ciudad de México retratada en el cine en la forma en que lo hace Güeros, es decir, neutral, sin contrastes forzados de ricos y pobres, donde la gente simplemente vive e intenta moverse para llegar a su destino es algo que pocas veces se ve en el cine mexicano. Sí es una ciudad llena de contrastes, pero que finalmente vive de esta diversidad, digamos de clases, mezclada entre sí, tal y como lo estaba la Huelga de la UNAM en su época, donde lo que contaba era creer en algo para formar parte del movimiento, aunque finalmente ni los mismos huelguistas se pusieran de acuerdo.

Pero bueno, eso ya parece a veces historia antigua para algunos. Ahora, el problema del contexto. Para los que conocemos CU como la palma de nuestra mano... y la ciudad de México, no podemos dejar pasar algunos errores contextuales como la ciclopista de CU, el hecho de ir a comprar algo al Oxxo en vez de a la tiendita... y además comprar en un K, junto con puentes en Circuito Interior y segundos pisos que en la época de la Huelga aún no existían.

Sin embargo éstos son los únicos... llamémosles tropiezos... de la película, pues en realidad la fuerza viene de los personajes y la forma en que van resolviendo los enredos en los que se meten desde que están juntos en su búsqueda, desde robar la luz hasta acabar comprándole cerveza a un chico de barrio muy bravo para evitar que los asalten y... tal vez peor. Finalmente esas son aventuras con las que despiertan y vuelven a sentirse vivos, ya que en esta gran urbe, que un joven caiga en la monotonía, implica que no sale ni a la esquina de su calle.


Güeros
Director Alonso Ruizpalacios
Con: Tenoch Huerta
Sebastián Aguirre
Ilse Salas
Leonardo Ortizgris

domingo, 19 de abril de 2015

Hay de musicales a musicales y The Rocky Horror Picture Show

Hoy le tocó el turno a un clásico del cine de culto: The Rocky Horror Picture Show. No soy muy adepto a los musicales, pero éste en particular me pareció cómico y con mucha fuerza expresiva, tanto en dirección como en actuación. Aunque había oído hablar de ella antes, realmente nunca me imaginé que fuera una película de ciencia ficción, sino una sátira de las películas de horror. Bueno, sátira sí es... lo que le da puntos dobles, en mi opinión.

Lo más curioso de ver, es cómo al inicio, a cada personaje se le asigna un papel: un científico, una heroína, un héroe, un empleado, una empleada doméstica, una groupie, una creación, un científico rival, un antiguo repartidor, y un experto, y a cada paso de la trama, estos roles pasan siempre a segundo plano. Los llamados héroes son los primeros en sucumbir a tentaciones y quedarse quietos en el momento de actuar, el científico es más un artista, mientras que los empleados toman el control, la groupie ama realmente a un hombre, el científico rival no usa la ciencia y la creación, bueno... sólo está.

La típica historia de una pareja que, en medio de la nada sufre una avería en su auto, se ve forzada a pedir ayuda en una tétrica casa cercana al lugar del incidente, pronto se transforma no en una historia de horror y persecusión, sino de hedonismo puro que pondrá a prueba la fragilidad y debilidad del ser humano tanto en cuerpo como en espíritu. No en vano los dos novios, devotos uno al otro, sucumben ante el científico, que sabe engañarlos y manipularlos.

Por otro lado, es claro que la película pretende crear un fuerte impacto en el espectador, y no sólo en lo visual, sino en lo cultural y moral. Aunque ahora parezca un poco liviana, sin caer en lo soso, la infidelidad, el hedonismo, la homosexualidad y el trasvestismo aparecen como conductas y vicios venidos, literalmente, de otro planeta, y los humanos, como "gusanos que se arrastran sobre la tierra" sólo podemos caer en ellos, además de servir como entretenimiento y materia prima a los visitantes de otros mundos.

Un filme interesante que merece varias lecturas y del que tal vez valga la pena ir a alguna presentación con actores y donde la audiencia participe con distintos propos que llevan consigo, desde arroz, matracas y globos hasta guantes de latex. Como película de cine de culto, los seguidores tal vez no sean muchos, pero sin duda serán de los más apasionados y puede que se genere una atmósfera tan intensa como la de la película misma.



The Rocky Horror Picture Show
Dirección Jim Sharman
Con: Tim Curry
Susan Sarandon
Barry Bostwick
Richard O'Brien
Patricia Quinn
Nell Campbell
Jonathan Adams
Peter Hinwood
Meat Loaf
Charles Gray