martes, 31 de marzo de 2015

No hay accidentes

Esto lo dijo Freud en referencia a que inconscientemente siempre sabemos a dónde vamos y qué hacemos o por qué lo hacemos. De igual forma, no nos encontramos algo o a alguien por casualidad. ¿Qué tiene que ver esto con el cine? se preguntarán. Bueno, pues que en el cine, tampoco hay accidentes.

Bueno, no es que el subconsciente te lleve a ver una película pornosa y de repente estés sentado en una butaca sin saber cómo llegaste. De hecho el espacio donde no hay accidentes es en el cine mismo: dentro de la película.

En ese universo generado por los cineastas, (directores, guionistas, directores de arte, etcétera) no hay un sólo elemento que aparezca por casualidad o equivocación. Cada plano y diálogo, cada lugar, cada persona y objeto dentro de la toma es planeado y simboliza o quiere transmitir algo. Significa algo.

Esto es importante, porque si bien el cine es una forma de representación e interpretación de la realidad, no puede ser meramente una fotocopia. Si así fuera, no tendría razón de ser, no en esta época. ¿A qué voy con esto? A que si bien es cierto que la la realidad es caótica, el cine no puede serlo porque se pierde el mensaje que se quiere transmitir. Así que cualquier cosa que distraiga del contexto fílmico se vuelve un elemento en contra para la comprensión de la película. 

No se trata de volver un filme predecible. A todos nos gustan las sorpresas, los giros inesperados de la trama y eso, pero cada elemento da a los personajes una identidad definida, nos da una idea de a dónde van, qué quieren, cómo son. De igual forma da pistas de hacia dónde va la historia, aunque al final el resultado sea distinto al que nos imaginamos. Si se preguntaron alguna vez por qué en Blade Runner Gaff siempre iba dejando figurillas de origami, o por qué en Perdidos en Brujas Ray odia a morir la ciudad (los ejemplos más obvios que se me ocurrieron) sólo tienen que ver el final de cada filme.

Esta fue una pequeña reflexión a modo de apunte, para no olvidar que cada vez que vea una película debo concentrarme en cada elemento, físico o narrativo dentro de la historia, por insignificante que parezca para saber a dónde me conduce ese universo en particular. Se trata de seguir las pistas. Si son creadores, no olviden de dejar pistas para sus espectadores.

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