Hoy quise ver un poco de cine clásico. Dada la fecha, la mejor opción que se me ocurrió fue La Última Pasión de Cristo de Martin Scorsese. Espero que no me quieran condenar por pasar el viernes santo viendo una película que causó conmoción cuando fue estrenada, en vez de ir a ver las escenificaciones de la pasión a Iztapalacra o a los Dinamos. Digamos que si voy a ver a Cristo, lo quiero ver real, más humano, un poco como el del Evangelio según Jesucristo.
¿Hombre o dios? La pregunta se ha hecho desde la escritura misma de los Evangelios. La reflexión no es tanto religiosa, sino sobre la película en sí. ¿La última tentación fue de hecho una vida, o fue sólo una visión de un hombre moribundo, y tal vez un tanto loco, que dentro de sí guardaba las esperanzas de vivir una vida normal?
Ésta es la parte sobre la que quiero reflexionar. Todo el tiempo de la película transcurre con un ritmo, con una estética específica y con las características de los personajes bien delimitadas. Jesús es un hombre, con miedos, deseos y a mi parecer, en esta película, tal vez esquizofrénico. Si han visto Dr. House seguro recuerdan su célebre frase: "No, si hablas con Dios eres religioso; si Dios habla contigo, eres psicótico".
Jesús no sólo habla con Dios, los ángeles y hasta con el diablo. Ellos mismos le responden. Lo que no sería raro si partiéramos de la idea de que Jesús es en sí un ser divino. Pero la trama parte del principio de que es un hombre, como cualquier otro, que está buscando constantemente a dios y, más que a dios, una identidad propia y una causa que lo libere del estigma de ser un carpintero que fabrica cruces al servicio de Roma.
Puede que sea el Cristo más egoísta en la historia del cine. En el filme quedan claras tres fascetas por las que pasa su prédica: el amor, la guerra y el autosacrificio. En cada una es tentado por Satanás de manera muy explícita. De igual forma es guiado y llamado por Dios y los ángeles aunque de manera más simbólica, mediante visiones, dejando muchas de sus acciones a su total consideración, aunque siempre fuera "dios quien hablara a través de él". Esta forma elegante de decir "dejarse llevar por el momento" pone más de relieve que ni Jesús mismo sabía lo que hacía, pero sí tenía claro que era para ganarse una identidad para sí: la de mesías y convertirse en un dios.
Sin embargo, ya en la Cruz, se le aparece su ángel guardián y le dice que dios lo mandó para que lo salvara de morir. Entonces viene lo que parece más una visión. La estética cambia. Los personajes cambian. De repente todo parece brillante y los saltos de tiempo abarcan años y caen en momentos felices o tristes de la vida de cualquier hombre, pero siempre con un aire nostálgico. Y entonces llega la frase "Sólo hay una mujer en el mundo con muchas caras", dicha por el ángel guardián. Jesús vive entonces su vida como un hombre y envejece. A punto de morir, en su lecho de muerte, lo visitan sus discípulos. Judas le hace notar que su ángel guardián no es tal, sino Satanás mismo. Entonces Jesús se da cuenta de que si no quiere morir como "sólo un hombre" debe morir en la cruz y sacrificarse por la humanidad.
¿Entonces, la última tentación de cristo fue vivir su vida para que al final regresara el tiempo y terminara muriendo en la cruz? No, el cambio de estética y de escenarios me hace pensar más en una visión que más que tentación, hace referencia a una esperanza, a un deseo de no haberse metido donde se metió, tratando de hacer la revolución, pues de esa manera hubiera podido vivir una vida... su vida.
La última tentación de cristo
Director: Martin Scorsese
Con: Willem Dafoe
Harvey Kietel
David Bowie
Barbara Hershley
Peter Berling
et Alter
EUA, Canadá, Marruecos, 1988


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